Acelerando emprendedores… contra la pared

Centros de aceleración, puntos de apoyo al emprendedor, oficinas unificadas… cada vez son más los lugares a los que cualquier persona interesada en emprender puede acudir. Estamos en enero y son muchos quienes, como propósito de año nuevo, se plantean lanzarse a la aventura empresarial. En algunos casos porque son personas con espíritu emprendedor. Sí, esos culos inquietos que no pueden estar sin tener un proyecto entre manos e intentar llevarlo a buen puerto y que conciben el emprendimiento más como una forma de vida que como una obligación (me incluyo). En otros casos porque no queda otra que probar a montar algo para ver si sale algo de dinero y se puede ir tirando para adelante.

El caso es que con tanta variedad de recursos para emprendedores y tanto sitio donde poder acudir para acelerar proyectos y lanzarse al mundo de la empresa, llevo tiempo planteándome si todo este asunto del emprendimiento va en la dirección correcta. Me explico.

Resulta que cada vez me encuentro con más emprendedores forzosos, es decir, aquellos que han tenido que emprender porque sus perspectivas laborales en el mercado por cuenta ajena son nulas. De base, este tipo de emprendedores no tendría por qué suponer un problema, si no fuera porque reunen una serie de características que, en mi opinión, sientan la base de un más que probable fracaso.

Para empezar hay un ‘pequeño’ detalle básico que se nos suele escapar a muchos emprendedores y, mucho más, a los emprendedores forzosos que se agarran al emprendimiento como a un clavo ardiendo: emprender es jodido. Efectivamente. Utilizo la palabra jodido porque creo que resume a la perfección la suma de complicado, desalentador, dificil, imposible y otros adjetivos similares aplicables. Por mucha publicidad que los políticos de turno le den al tema, por mucha lectura y vídeo motivacional que circule por Internet, por mucho discurso de lánzate sin red que ya buscarás la forma de salir adelante… los datos hablan por sí solos, gritándonos que 9 de cada 10 empresas no llegan al 3º año de vida en España. Por favor, vuelve a leer la frase anterior: 9 de cada 10 empresas no llegan al 3º año de vida. Ahora te pregunto, ¿por qué la tuya va a estar dentro del grupo de 1/10 parte de las empresas que sí consiguen sobrevivir?

No queda ahí la cosa. En muchos casos los emprendedores que se lanzan a montar un negocio carecen de formación adecuada. No solo estoy hablando de formación relacionada con el mundo empresarial y de gestión que, por descontado, es imprescindible para cualquiera que quiera tener un mínimo de probabilidades de tener éxito en su negocio sin que el asunto sea una lotería. Hablo también de formación en campos como nuevas tecnologías, economía y sociopolítica. Pero resulta que en muchos casos no se cuenta siquiera con formación y conocimientos especializados sobre el mercado en el que se va a trabajar (¡!), cosa que me hace ya plantearme si quien monta ese negocio tiene tendencias masoquistas. Personalmente considero que aquel emprendedor que piense que, por ser su negocio pequeño, es algo aislado del resto del mundo y puede limitarse a actuar sin apenas tener en cuenta su entorno y solo con los conocimientos que le da una titulación univesitaria en el mejor de los casos, está condenado al fracaso. Si esto es aplicable al emprendedor ‘vocacional’, que normalmente suele formarse de forma intensiva en las áreas mencionadas, imaginemos ahora las perspectivas de éxito del emprendedor forzoso, a quien la urgencia de buscar una salida le lleva en muchos casos a montar el negocio sin análisis ni previsión alguna.

Pero aún hay más. Un tercer punto clave para mí es otro detalle en el que muchos emprendedores no reparan: emprender cuesta dinero. Lo exponen a la perfección en este artículo de la revista Emprendedores. Y es que cada vez parece más extendida la idea de que para emprender solo necesitamos mucha ilusión, esfuerzo y un par de piruletas mágicas para el camino. Desgraciadamente no es así. Una cosa es que actualmente existan mercados con barreras de entrada menores que en otras épocas y otra muy distinta que puedas montar un negocio sin tener un duro. Por mucho que desde algunos sitios se aliente esa idea, emprender requiere disponer de financiación y, como bien indican en Emprendedores,

[…] si después de calcular tus necesidades financieras, no cuentas con el dinero suficiente para emprender o no tienes las fuentes necesarias para conseguir ese dinero, es mejor que no emprendas.

Por supuesto, para calcular tus necesidades financieras antes tendrás que saber sobre finanzas de la empresa, por lo que sin cubrir el punto de la formación adecuada poco podremos hacer… A propósito, fundamental el tema de la tesorería que señalan en el artículo.

Que emprender cuesta dinero es algo que cualquier emprendedor aprende, ya sea antes de lanzarse a la aventura o dándose el batacazo por el camino. El problema viene cuando ese dinero que nos cuesta emprender o no lo tenemos, o lo necesitamos para vivir en nuestro día a día. El emprendedor que haya analizado y previsto su evolución financiera probablemente consiga evitar problemas relacionados con la falta de tesorería, mientras que quien no lo haya hecho tendrá más probabilidades de encontrarse en la situación de no disponer de dinero ni para su negocio ni para su vida, cosa que desgraciadamente ocurre con más facilidad en los casos de los emprendedores forzosos que deciden jugar todo su dinero a una carta.

Es obvio que una parte importante de la responsabilidad de fracasar sin haber trabajado los tres aspectos señalados es del emprendedor. Pero por otra parte no dejan de tener una responsabilidad fundamental todos aquellos organismos y entidades que promueven el ’emprendimiento para cualquiera’, normalmente encabezados por políticos que se vanaglorian de ver cómo las cifras de parados pasan a engrosar las de cotizantes autónomos.

Cualquiera puede emprender, es fácil, divertido y cool. Solo necesitas tu esfuerzo y tu ilusión. Date de alta como autónomo en un clic y crea tu SL en dos. ¿Formación previa? No fastidies, mejor aprovecha la oportunidad de lanzarte ahora o nunca. Si te has quedado sin empleo transforma ya todo tu paro en una próspera empresa y disfruta del lujo de ser tu propio jefe.

Se plantea uno si el objetivo de muchas autoridades políticas es el de favorecer el emprendimiento y la creación de empresas sanas y sostenibles en el largo plazo (que con mayor probabilidad generarán empleo) o todo este asunto de emprender lo ven como un simple juego tipo Lemmings, en el que van probando qué pasa si mandan a la gente en una dirección determinada y cuántos de ellos consiguen sobrevivir.

Igual deberíamos plantearnos todos qué pasará con todas aquellas personas que, por desconocimiento personal e incentivo institucional, fracasemos a la hora de emprender. Porque muchos asumimos que emprender tiene sus riesgos, máxime si no se está preparado, pero muchos otros verán el fracaso como el cierre de la última puerta que podían tener entreabierta.

Y así vamos a inicios de este 2014, acelerando emprendedores, pero contra la pared.

2 comentarios

  • José Carlos dice:

    Yo pedí una ayuda y todavía no me la dieron pero me obligan a poner dinero por adelantado para poder tenerla. Hasta que no me la den no tengo dinero para montar el negocio, entonces para que me sirve?

    • Hola José Carlos. Efectivamente se están vendiendo algunas ayudas como supuestas soluciones para los emprendedores que necesitan recursos para empezar, cuando lo cierto es que siempre se les pide que pongan el dinero por adelantado y luego ya se verá cuándo dan la ayuda.
      Así que, ¿de qué vale esa ayuda pública si a la hora de la verdad toca ir a buscar financiación externa sí o sí? En mi opinión es el problema de que la mayor parte de quienes hacen las leyes no hayan respirado nunca en el mundo empresarial. ¡Esperemos que algún día la cosa cambie!

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