Crear la próxima Google en el país de las envidias

Crear la próxima Google en España

Leo en El País que Andrés Contreras, un emprendedor de 17 años natural de Ciudad Real, declara que su actual empresa (SocialTech) será la próxima Google. Tras leer la entrevista que le realiza el diario, y obviando algunos adjetivos y formas de referirse a este emprendedor en relación a su juventud utilizados por la periodista, no paro de alegrarme e interesarme ante lo que leo.

Mi alegría termina al llegar a la parte de los comentarios de la noticia, donde un nutrido grupo de personas con derecho a voto invierten esfuerzo y tiempo en desprestigiar y minusvalorar la labor de Andrés.

 

Cierro la noticia en el navegador con una sensación contrariada. Y es que por una parte me alegra ver que hay personas creativas, con visión de futuro, de negocio y perspectivas que, ilusionadas por sus proyectos, se ponen como meta incluso desbancar al gigante Google. Por otra, me entristece constatar lo que pienso hace ya mucho, que vivimos en el país de las envidias y la mediocridad.

Día a día me encuentro con que una gran parte de la sociedad española se dedica a criticar, hundir, destrozar y desguazar cualquier idea o proyecto que al vecino de en frente le de por poner en marcha. Se ve en asociaciones, se ve en la administración pública, se ve en la empresa privada, se ve en grupo de amigos… lo importante aquí es que si mi vecino aspira a volar alto, e incluso parece que lo está consiguiendo y no son sólo ilusiones, ya me encargaré yo de joderle las alas para que no termine estando por encima mía.

Y así nos va.

En el país donde la tasa de paro juvenil supera el 50%, la masa española (esa misma que aguarda sentada en el sofá de su casa, mientras las paredes se le caen encima, a que llamen a su puerta y le ofrezcan un contrato de trabajo) critica que otras personas se dediquen a buscarse la vida y adaptarse a la situación actual. Esa masa, que terminará considerando que el emprendedor que ha conseguido el éxito es un cabrón, no sólo por haber tenido éxito (que si lo ha tenido algún chanchullo habrá, porque sin duda alguna por esfuerzo propio no se consigue nada), sino porque además después de haberlo tenido no ha acudido a mi puerta a ofrecerme un puesto en su negocio. La misma masa que acude día tras día al bar a quejarse de lo mal que está todo, pero nunca hará nada (desde montar un negocio hasta manifestarse) para cambiar la patética realidad.

Así es España. Esta es nuestra verdadera marca, por mucho que digan algunos.

Y cuando la gente con ganas de hacer cosas, que muy habitualmente coincide con la gente más formada y preparada, se encuentra con que la sociedad la minusvalora y cierra las puertas por su juventud, por sus ilusiones, por sus aspiraciones y metas en lo más alto, por querer cambiar algo que no funciona, por querer hacer ALGO en su vida… sólo puede terminar teniendo una idea en mente:me voy.

Cuando la gente con ganas de hacer cosas es minusvalorada por la sociedad […] sólo termina teniendo una idea: me voy.

Porque no nos engañemos, la emigración en masa de los jóvenes españoles no sólo está provocada por la situación económica actual. La emigración tiene un trasfondo cultural, el de la cultura de la envidia y la mediocridad, que se refleja de forma patente en la clase política actual. Los jóvenes emigrantes, en su mayoría formados y con capacidad, no se van de España sólo porque aquí haya paro, sino porque la sociedad y cultura actuales cortan de raíz toda posibilidad de futuro.

Lo peor de todo es que el círculo se retroalimenta. Cuantas más personas formadas y capaces se marchen, menos potencial quedará en el país para mejorar su situación. Al final, sólo los pasivos, envidiosos y mediocres vivirán en España. Y eso ya se nota. No hay más que mirar a las formaciones políticas o las direcciones de algunas empresas, donde la capacidad brilla por su ausencia y hasta el más lerdo puede tener su lugar.

El punto positivo es para todas las personas que se mueven y emprenden en cualquier faceta de su vida (no sólo en los negocios). Porque aunque crear la próxima Google no es tarea fácil, y menos en un país como España, sólo si piensas que la puedes crear tendrás esa oportunidad, algo que tu vecino jamás podrá siquiera soñar.

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